Cualquier familiar de una persona con deterioro cognitivo o Alzheimer probablemente se hará una idea de para qué sirve esta funcionalidad al leer su nombre. Yo también empecé con una idea bastante concreta: un espacio donde mi madre pudiera encontrar a sus seres queridos y consultar sus nombres. Después fuimos viendo que podía aportar mucho más.
Una de las situaciones que hemos vivido con mi madre es la dificultad para recordar nombres de personas conocidas. Por cómo se relaciona con ellas, tenemos la impresión de que sabe perfectamente quiénes son, pero en el momento de nombrarlas la palabra no aparece. Para explicaros a qué me refiero, os cuento una anécdota de este verano.
«Claro que sí, tú eres… la que eres»
Veraneamos desde siempre en Los Arcos, un pueblo de Navarra donde nos conocemos todos.
Este verano, Ana la Maragata, una muy buena amiga de mis primos, vio a mi madre y se acercó a saludarla. Sin conocer su situación, le hizo una pregunta muy habitual cuando te reencuentras con alguien, pero que, como señalan los médicos, conviene evitar con una persona con Alzheimer porque puede generarle ansiedad y frustración al sentirse puesta a prueba:
—¿Sabes quién soy?
Mi madre le sonrió, ahora sonríe muchísimo, y le contestó:
—Claro que sí, tú eres… la que eres.
La respuesta tiene su gracia y es muy suya. Por su reacción, yo sentí que reconocía a Ana, aunque no conseguía recordar su nombre. Y esa es una de las dificultades que estamos aprendiendo a acompañar: querer nombrar a alguien y no encontrar cómo hacerlo.
También nos ocurre cuando habla de personas que no están presentes. Por lo que cuenta entendemos a quién se refiere, pero el nombre no le viene. En esos momentos, preguntárselo una y otra vez puede convertir una conversación cotidiana en una situación frustrante. Precisamente por eso queríamos que tuviera un lugar donde consultar esa información sin necesidad de exponerse a una pregunta que no sabe responder.
Cuatro formas de acompañar desde Mi Gente
La primera finalidad es ofrecer un espacio con las fotos y los nombres de sus seres queridos. Un lugar al que acudir para recordar cómo se llama un familiar o un amigo, sin tener que preguntárselo a otra persona. En las fases más leves, esa posibilidad de consultar por sí misma era algo que nos parecía especialmente valioso.
La segunda es poder repasar esos nombres con el asistente virtual. En un grado moderado, el asistente propone hacerlo cada día como una actividad. La idea es acompañar ese repaso con las caras y los nombres de las personas que forman parte de su vida, adaptándolo a lo que pueda hacer.
La tercera conecta Mi Gente con la funcionalidad de entretenimiento. La información sobre la familia sirve de base para plantear preguntas sobre sus seres queridos y hacer que las actividades tengan relación con su propia historia.
La cuarta mira hacia una etapa que a mí me preocupaba desde el principio: qué pasaría cuando manejar otros dispositivos o aplicaciones de mensajería resultara demasiado difícil. Mi Gente está pensado también como una vía sencilla para seguir conectada con los suyos a medida que cambien sus capacidades.
Lo que empezó como un recordatorio de nombres y familiares se ha convertido en una de las funcionalidades vertebrales de MeetMJay. En ese espacio se unen la consulta, el repaso, el entretenimiento y la comunicación, alrededor de las personas que forman parte de su vida. Esa es la razón por la que Mi Gente es más grande de lo que parece.